lunes, 20 de abril de 2009

Las viejas heridas....




Hasta aquí llegó el ritual, de enfados y canibalismo estúpido.
Son demasiadas horas en vela y nada que decir.

Descansamos nuestra espalda en las persianas bien cerradas,
tú y yo anémicos, y a cada parpadeo calmado intentamos dormir.

Terapias mal llevadas sin nadie que mediara por dos histéricos,
mis gritos envasados al vacío reventaron al fin.

Y ahora congelo cada instante sabiendo de antemano que son los últimos
la noche en que el noventa y nueve llegó hasta abril.

Ya no hay ganas de seguir el show, ni de continuar fingiendo,
sólo quiero ser espectador, relax, entertainment.

Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo,
fue el estreno de un gran director, le caerán mil premios.

Y al subir al taxi mis palabras son vapor de cristal
y me dejo el alma cuando escribo en la ventana:
"que sea cierto el jamás". ¡Oh, cállate!

Y ahora relájate, ella lo lleva bien,
está aliviada, ¿ves?, todo ha acabado bien.

Te dice: fíjate,
mira mis manos, ¿ves?,
no pesan nada, ¿ves?,
están flotando ¿ves?.

Putas ganas de seguir el show ni de continuar mintiendo
y en un travelling algo veloz sale un "fin" en negro.

Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo,
fue el estreno de un gran director, le caerán mil premios.

Y a medias del viaje, callo a gritos
que no quieras bajar.

Y pierdo la conciencia cuando escucho como dices:
"que sea cierto el jamás". ¡Oh, muérete